
Can Gibert del Pla nació de una operación planificada: hileras de bloques de los años setenta separados por espacios libres, con locales en planta baja, cinco a nueve alturas y viviendas compactas de sesenta a setenta y cinco metros. Las comunidades son grandes, con muchos vecinos por escalera, portería en varios edificios y trasteros asignados en el sótano, y esa organización se nota en la manera de trabajar dentro.
Para valorar aquí pedimos una imagen del portal, otra de la cabina y una tercera de la explanada de delante: con eso queda claro cómo entrará y saldrá el material. Con la planta anotada en el propio mensaje, la contestación sale antes de que cierre la jornada laborable.
Tipo de finca y escalera en Can Gibert del Pla
El edificio característico tiene vestíbulo con doble puerta, buzones y una cabina dimensionada para el uso diario de varias decenas de familias, que admite el carro cargado y un colchón de pie. Por rellano dan tres o cuatro viviendas, con salón hacia la fachada larga, dos o tres dormitorios y galería. Bajo el bloque, el sótano reparte cuartos trasteros cerrados, uno por piso, a los que se llega con el mismo ascensor.
La comunidad manda tanto como la finca. Buena parte de los administradores quiere saber con antelación a qué horas pasarán bultos por la entrada, y de avisarles nos encargamos nosotros en cuanto queda fijado el día.
Bloques de la avinguda de Sant Narcís
Edificios de siete y nueve alturas con vestíbulo amplio.
Interior del barrio
Explanadas entre bloques donde el vehículo aparca a pie de portal.
Entorno escolar y deportivo
Promociones con locales abajo y cabina de cuatro plazas.
Franja hacia la riera
Fincas de cinco alturas con trastero asignado en sótano.
Por qué nos piden vaciar estos pisos
El barrio vive un relevo generacional en marcha. Los pisos que se entregaron hace medio siglo pasan ahora a hijos y nietos, y llegan con la casa completa: el salón tal como se montó, la habitación de los hijos intacta y el trastero con la historia de cuarenta años dentro. A eso se añaden propietarios que ponen en alquiler tras una reforma y traslados a una residencia.
Nos escriben también administraciones de finca que coordinan varias viviendas del mismo edificio y agencias que preparan la venta. La contestación llega redactada y sirve igual para la familia y para el gestor. Cuando hay dos viviendas del mismo edificio en juego, se encadenan en días seguidos y el equipo aprovecha el mismo montaje de protecciones.
Muebles y objetos que salen de cada piso
Estas viviendas entregan mucho aparato en uso: frigorífico, lavadora, horno, televisores, pequeño electrodoméstico y calefacción con radiadores. El mobiliario de los setenta a los noventa —vitrinas, aparadores, canapés, armarios de tres cuerpos, mesa extensible— tiene salida directa en el mercado de ocasión de la comarca.
Abajo, el trastero suele añadir bicicletas, herramienta, sillas apiladas, maletas y piezas metálicas guardadas durante años. Esa suma de aparatos que arrancan y de metal es justo la que financia la jornada y acerca el trabajo al cero sin esfuerzo. Los radiadores de la calefacción y la carpintería de aluminio sustituida en reformas antiguas añaden peso metálico y empujan la valoración.
Jornada de vaciado de un piso, hora a hora
La operación es directa de principio a fin. La explanada entre bloques permite dejar el vehículo a pocos metros del portal sin franja horaria, la cabina admite el carro y la bajada empieza a primera hora y no se detiene hasta cargar el último viaje.
El trastero se vacía en la misma jornada aprovechando ese ascensor, y el material se ordena en la acera por familias antes de subir al camión. Cerramos barriendo todas las estancias, galería y sótano incluidos, y dejando el reportaje del antes y el después. Si la comunidad prefiere una franja concreta para no coincidir con la salida escolar, se ajusta la hora de entrada sin mover la fecha.
Recorrido grabado al WhatsApp
Con el móvil en la mano, cruza cada estancia abriendo armarios, asómate a trastero, balcón o altillo, cuenta en qué piso estás y termina en la acera de enfrente mirando al portal. Esa toma nos chiva el volumen, el desgaste de los muebles, las medidas del ascensor y el hueco de la calle para la furgoneta.
Contestación redactada el mismo día
Te escribimos si la casa sale sin coste o qué parte tendría precio, con las horas de bajada en una línea y los kilos de deixalleria en otra. La tienes antes de que entre nadie, para leerla despacio o pasársela a tus hermanos.
Día de trabajo con hora fijada
Llegamos a la hora pactada con equipo y furgoneta, cubrimos descansillo, pasamanos y escalones y, desde la primera bajada, cada cosa va a su montón: lo que se aprovecha, el hierro, la madera, la ropa y lo eléctrico.
Barrido de cierre y llaves en mano
Terminamos con la escoba, te pasamos las fotos de cómo estaba y cómo queda, y devolvemos las llaves. La vivienda está a punto para las visitas, para la notaría o para entregarla a tiempo.
Qué revisa el equipo antes de vaciar el piso
Can Gibert del Pla es de los barrios donde el coste cero resulta más previsible, porque las tres condiciones se dan a la vez con naturalidad: casa amueblada con salida, destino declarado para cada bulto y un acceso que acompaña desde la puerta hasta el camión. Con eso, la ratificación escrita sale el mismo día en que recibimos el paseo.
Si abajo quedan escombros de alguna obra de hace años, se pagan según lo que pesen y los verás en una línea propia del presupuesto. Enséñanos también esa puerta. Conoce quién sube la escalera o escríbenos desde contacto.
Preguntas frecuentes en Can Gibert del Pla
¿Alguna entidad social se lleva los muebles sin cobrar?
Sí, y es una salida excelente para lo que conserva uso. Varias entidades de reutilización del Gironès recogen mobiliario y aparatos en buen estado, sobre todo si están a pie de calle o en planta baja, y muchas de las piezas que sacamos de las casas acaban en sus almacenes.
Lo que cubren esas entidades es la donación; el vaciado completo, con equipo, camión y gestión de residuos, pertenece a otro terreno porque su misión es distinta. Nuestro coste cero funciona justamente combinando ambas piezas: lo aprovechable viaja a reutilización y el valor del resto paga el día de trabajo.
¿Hace falta que alguien espere en el piso?
Basta con que alguien pase a grabar, y ese es el punto fuerte de valorar sobre imágenes. Puede grabarlo cualquiera con llave, sea un pariente, un vecino, el administrador o la agencia que la enseña. En herencias, con los hermanos repartidos entre Girona, Barcelona y a veces el extranjero, es lo más habitual.
El día del trabajo basta con que alguien nos abra por la mañana y se quede las llaves por la tarde, y si ni eso es posible lo cuadramos con la persona que nos indiques. Cuando termina la jornada te llegan las fotos de la casa ya barrida.
¿Vacías un piso en Can Gibert del Pla? Grábalo y te decimos si sale a cero
603 38 00 04