
Mercadal es la Girona llana de la orilla de poniente, la que creció cuando cayó la muralla y ordenó su vida alrededor de Carrer Nou, Santa Clara y la Gran Via de Jaume I. Sobre los locales comerciales se levantan fincas de cinco y seis alturas de finales del XIX y de la primera mitad del XX, con viviendas de ochenta a ciento diez metros, pasillo largo, balcón a la calle y galería volcada al patio de manzana.
Es el barrio donde más manda un detalle pequeño: la medida de la cabina. Enfócala al grabar, junto con el rellano y el vestíbulo, y la valoración queda resuelta en el primer mensaje. El resto se lee solo: pasillo largo, galería y balcón corrido cuentan el volumen sin que nadie tenga que medir nada.
Tipo de finca y escalera en Mercadal
Estas casas se construyeron con el comercio abajo y la vivienda encima, y esa lógica sigue mandando. El portal se abre entre dos escaparates, el vestíbulo es de anchura contada y la escalera arranca con un tramo largo hasta un entresuelo de techo generoso. Durante los años ochenta y noventa muchas comunidades encajaron ascensor en el ojo central: cabina de tres plazas, cómoda para las personas y ajustada para un armario montado.
La galería del patio es la despensa de trastos del barrio. Allí conviven la lavadora, las cajas y los muebles retirados en su día, y suele guardar cerca de un tercio del volumen que termina bajando por la escalera.
Carrer Nou y Santa Clara
Fincas sobre soportales, con vestíbulo de paso justo y escalera principal.
Gran Via de Jaume I
Edificios de seis alturas con cabina añadida y balcón corrido.
Plaça de la Independència y Santa Llúcia
Viviendas amplias con galería al patio de manzana.
Ultònia y Berenguer Carnicer
Pisos reformados por plantas, con trastero bajo cubierta.
Por qué nos piden vaciar estos pisos
Los encargos del Mercadal nacen casi siempre de un cambio de manos. Pisos de familia que pasan a la siguiente generación y salen a la venta en un mercado que aquí se mueve deprisa; viviendas arrendadas durante décadas que el propietario recupera; y despachos profesionales instalados en un principal que se trasladan y devuelven la planta a uso residencial.
Escriben herederos, administraciones de finca y agencias del centro. Cuando el reparto implica a varios hermanos, la contestación redactada circula entre todos y hace de documento común para decidir con calma. Cuando la vivienda sigue arrendada mientras se decide, el paseo lo graba el inquilino el día que mejor le venga.
Muebles y objetos que salen de cada piso
De estos pisos sale mobiliario de buena factura y en cantidad: aparadores, vitrinas, mesas extensibles, librerías, sillería tapizada y la cocina entera, más los radiadores de hierro fundido y la tubería de cobre de las instalaciones antiguas, que se abonan al peso y suman deprisa.
A esa base se añade lo que aparece en la galería y bajo cubierta: cajas de papel, maletas, pequeño aparato eléctrico y menaje de varias generaciones. La proporción de contenido con salida acostumbra a ser alta, y por eso el cero es aquí un resultado corriente. Los muebles de comercio que a veces bajan del entresuelo, con vitrinas y mostradores de madera, refuerzan todavía más esa parte de la cuenta.
Jornada de vaciado de un piso, hora a hora
El día empieza por el horario de la calle. Carrer Nou, Santa Clara y el entorno del mercado funcionan con prioridad de peatón y franja de carga en primera hora, mientras que la Gran Via de Jaume I y las perpendiculares mantienen zona regulada, donde el vehículo puede quedarse mientras dura la operación.
Con la cabina disponible el ritmo es cómodo: se agrupa por familias en el rellano, baja el carro y el equipo ordena el material en la acera antes de cargar. Un piso grande con galería suele cerrarse en una sola jornada, barrido y reportaje incluidos.
Recorrido grabado al WhatsApp
Con el móvil en la mano, cruza cada estancia abriendo armarios, asómate a trastero, balcón o altillo, cuenta en qué piso estás y termina en la acera de enfrente mirando al portal. Esa toma nos chiva el volumen, el desgaste de los muebles, las medidas del ascensor y el hueco de la calle para la furgoneta.
Contestación redactada el mismo día
Te escribimos si la casa sale sin coste o qué parte tendría precio, con las horas de bajada en una línea y los kilos de deixalleria en otra. La tienes antes de que entre nadie, para leerla despacio o pasársela a tus hermanos.
Día de trabajo con hora fijada
Llegamos a la hora pactada con equipo y furgoneta, cubrimos descansillo, pasamanos y escalones y, desde la primera bajada, cada cosa va a su montón: lo que se aprovecha, el hierro, la madera, la ropa y lo eléctrico.
Barrido de cierre y llaves en mano
Terminamos con la escoba, te pasamos las fotos de cómo estaba y cómo queda, y devolvemos las llaves. La vivienda está a punto para las visitas, para la notaría o para entregarla a tiempo.
Qué revisa el equipo antes de vaciar el piso
En Mercadal el portal juega a favor casi siempre, de modo que la cifra la deciden la medida de la cabina y la altura de los techos. Con ascensor útil, parada regulada cerca y mueble macizo dentro, la ratificación de coste cero sale el mismo día en que llegan las imágenes.
Cuando la finca conserva únicamente su escalera principal y la vivienda queda arriba, en plantas de techo alto, esas horas se cuentan una a una y aparecen con su importe al lado. Dinos dirección y planta en contacto; en zonas están los demás barrios.
Preguntas frecuentes en Mercadal
¿Qué cifra tiene un vaciado cuando no llega a coste cero?
En Girona, cuando hay que pagar, lo normal va de unos 320 euros por un estudio o un piso pequeño con ascensor a 900 o 1.100 por una casa grande, llena o alta y sin cabina.
Esa cantidad se compone de tres partidas que verás por separado: horas del equipo, viajes de la furgoneta y los kilos destinados al vertedero, por los que la deixalleria aplica una tasa según la báscula. Todo lo que se puede vender o reutilizar se resta, y en muchas casas esa resta deja la factura en nada.
Por eso no cerramos números por teléfono sin haber mirado imágenes.
¿Vaciar cuesta lo mismo en el Barri Vell que en Santa Eugènia?
No, y la diferencia la marcan la altura y la calle mucho más que los metros. Setenta metros en un bloque de Santa Eugènia con cabina y aparcamiento delante salen de una manera; los mismos setenta metros en un tercero de la Força, con escalera de piedra y la furgoneta esperando junto al Pont de Pedra, salen de otra.
Lo que los separa son horas: sacar a pulso un comedor y dos armarios de un tercero sin ascensor puede llevarse media jornada, y arrastrar cada bulto cuesta abajo hasta la plaza, otro tanto. De ahí que empecemos preguntando por la altura, la cabina y el punto de carga.
¿Vacías un piso en Mercadal? Grábalo y te decimos si sale a cero
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