Vaciar una casa antigua en Girona: de qué depende el importe final

Vaciar una casa antigua en Girona: de qué depende el importe final

Mucha gente cree que vaciar una casa antigua es caro y que nunca se sabe cuánto va a costar. En buena parte es un malentendido: al pedir presupuesto casi todos empiezan diciendo los metros, y los metros son lo que menos pesa en el resultado.

Aquí quedan abiertas las variables que sí mandan, con los números que manejamos en Girona y en el Gironès, para que puedas hacer tu propia estimación antes de escribirnos. Sirven igual para una casa del recinto medieval que para una casa de pueblo de Taialà o de Sant Gregori.

La superficie de la escritura apenas mueve la aguja

En la factura solo hay tres conceptos: tiempo del equipo, viajes de la furgoneta y kilos que recibe la planta. Ninguno se mide en metros cuadrados. Se miden en número de bultos, en lo que tarda cada uno en llegar a la calle y en cuánto de lo que hay dentro todavía tiene quien lo compre.

Así se entiende que una casa grande y cuidada de Palau-sacosta salga gratis y un apartamento diminuto con humedades tenga precio: en la primera hay madera noble, hierro y piezas que se venden; en el segundo, casi todo va a tratamiento.

Las horas de escalera, contadas una a una

Las escaleras viejas, de peldaño estrecho y curvas cerradas, se tragan horas sin que nadie lo note. Lo que con cabina serían dos viajes de un armario de tres cuerpos, en la Força se convierte en desmontarlo en el piso y bajarlo en cinco o seis tandas a pulso.

Si eso se repite con todo lo que hay en la casa, salen fácilmente cuatro o cinco horas más de trabajo. En el casco antiguo es el concepto que más engorda, y por eso siempre lo verás en su propia línea, con las horas y la explicación.

El peso que se entrega en planta y se paga por kilo

La segunda partida grande es el material que se abona a peso. Las casas que han pasado años cerradas lo guardan casi siempre bajo el tejado: muebles abombados por la humedad, rollos de moqueta, colchones sin muelles, sacos de obra que nadie tiró, placas de uralita de algún cobertizo o latas de pintura endurecida.

Cada tipo de residuo va a un gestor distinto y con su propia tarifa, y todo se pesa. En el presupuesto esos kilos ocupan una línea aparte, para que distingas qué parte del precio es trabajo y qué parte es tratamiento. Con ese detalle puedes poner dos presupuestos uno al lado del otro y ver de verdad en qué se diferencian.

El inventario que empuja la cuenta hacia abajo

Las casas con años juegan también a favor, y bastante. Suelen guardar mueble de nogal y de castaño, arcones, mesas de tabla gruesa, sillería de enea, espejos con marco, lámparas de bronce, vajilla de servicio completo, libros antiguos, planchas de hierro y máquinas de coser con su mesa.

A eso se añade el metal que nadie recuerda: radiadores de fundición, tubería de cobre, rejas retiradas, somieres metálicos y estufas de leña. Ese conjunto tiene comprador estable entre restauradores, tiendas de ocasión y compradores particulares de la comarca, y es el que financia las horas de escalera.

Las horquillas que manejamos en Girona

Con esas variables sobre la mesa, una casa que lleva importe se mueve entre unos trescientos veinte euros en un estudio pequeño con cabina y unos novecientos o mil cien euros en una casa grande, muy cargada o en altura por escalera. Dentro de esa banda cabe casi todo el trabajo del Gironès.

El sitio exacto que ocupa cada casa lo deciden las tres partidas ya conocidas: reloj, portes y peso. Y lo recuperable descuenta siempre, de modo que cuanto más contenido con salida aparece dentro, más baja el importe, hasta llegar a desaparecer en las casas que reúnen las tres condiciones.

Una casa de la Força y otra de Taialà

La primera ocupa tres alturas sobre local, con escalera de piedra, desván de vigas y la furgoneta esperando junto al puente. Guarda mueble estupendo, así que buena parte de la jornada se paga sola; lo que aparece en la propuesta son las horas de bajada a hombros y el acarreo hasta el punto de carga.

La segunda es una casa de pueblo con patio, cobertizo y era, en el núcleo antiguo de Taialà. Tiene más metros y más volumen, pero el vehículo aparca en la misma puerta y el cobertizo está lleno de hierro y herramienta. Esa casa cierra en cero pese a ser la mayor de las dos.

Lo que abarata una casa antigua sin tocar el contenido

Tres decisiones ayudan mucho. La primera, avisar con margen para elegir día y evitar las semanas en que el centro reordena sus horarios, como Temps de Flors o las Fires de Sant Narcís. La segunda, que la familia haya retirado antes lo que quiere conservar, y así el equipo no tiene que parar a preguntar.

La tercera, pactar con los vecinos o con el Ajuntament el horario para cargar en las calles donde es obligatorio. Con esos tres detalles resueltos, la mayoría de las casas antiguas de la ciudad se cierran dentro del plazo previsto y con la escoba pasada.

Cómo pedir el número para que llegue cerrado

Para darte un número cerrado necesitamos saber qué hay, a qué altura está y dónde se carga. Grábalo todo con los armarios abiertos, sin olvidar desván y cobertizo, menciona el número de plantas y acaba cruzando la calle para enseñarnos la fachada y la puerta.

Con ese material redactamos la propuesta dentro de la jornada laborable, ya desglosada. Puedes repasar antes todo lo que incluye el encargo o mirar cómo se trabaja en cada barrio.

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